Abril, 2015.
Perdón por haberte decepcionado. En realidad, creo que es demasiado fácil hacerlo cuando no espero nada ni siquiera de mi misma. A veces hasta dudo de quien soy. Llevo unas semanas que parecen que el mundo se está encogiendo, cada vez hay menos aire, y yo me pongo más nerviosa. Hace mucho que no lloro. Esta tristeza es de esas que ocultas por vergüenza.
Se que hay muchos motivos suficientes para ser feliz, pero a veces no los encuentro. Y eso me desespera, así que hay veces que ni los busco. Ahora me dejo marchitar, como le puede pasar a una flor que no puede luchar contra el invierno.
Hoy, por ejemplo, cuando me desperté, miré por la ventana y vi el día gris, me dije a mi misma "ni siquiera lo intentes". Y desde entonces ahogo la soledad en alguna esquina de la casa. Ni siquiera sé lo que espero.
Ojalá vos estés siendo muy feliz, o simplemente feliz. Cuando me doy cuenta que estoy condenada a quedarme, me gusta pensar que en el mundo tiene que haber un necesario equilibrio. Y que algunas personas tienen que perderse todo, para que otras puedan apreciar lo hermoso que es encontrar su lugar en la tierra.
Prometeme que vas a encontrar ese lugar. Yo me pierdo por vos si hace falta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario