Abril,
2015.
Cuando
era más chica me gustaba sentir la brisa que entraba a través de la puerta,
cuando el viento se levantaba. Era agradable y hasta maravilloso, y de pronto
llegaba un relámpago seguido de un trueno.
Junto
a mi, estaba mi madre, que se quedaba callada. Juntas escuchábamos como caía la
lluvia y retumbaban los truenos.
-Pareces
invencible- me
dijo un día a la noche.
Me
encantaban esos momentos en los que parecía que sentíamos lo mismo. Entonces me
volví hacia ella y le dije:
-Lo
soy.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario